La “limpieza naranja” en el sur se aproxima

Crónicas del Poder

José Luis Pérez Cruz

La “limpieza naranja” en el sur se aproxima

-Alcaldes de Morena bajo revisión

-Algunos deben hasta los gestores de sus redes sociales

-Ixhuatlán del Sureste y Las Choapas en la mira

A menos de tres meses del cambio de administraciones municipales, varios alcaldes del sur de Veracruz, pertenecientes a Morena, enfrentan un panorama complicado. Los próximos gobiernos locales, encabezados por Movimiento Ciudadano, han anunciado que aplicarán una revisión minuciosa de las cuentas públicas y de los procedimientos administrativos de sus antecesores.

Los primeros indicios de desorden financiero ya asoman en algunos ayuntamientos. De acuerdo con versiones recabadas, existen municipios donde el pago a proveedores se ha retrasado por meses; en otros, los compromisos con contratistas y prestadores de servicios no se han cumplido, y los pasivos acumulados amenazan con convertirse en un serio problema para las nuevas administraciones.

DEBEN A PROVEEDORES

En algunos casos, los adeudos van desde la falta de pago por obras ejecutadas hasta los honorarios de quienes manejaban las redes sociales institucionales. Incluso se habla de alcaldes que aún deben montos menores, como la lona del anuncio de una inauguración.

Ya habrá nombres de ediles que serán buscados hasta por Coppel y Compartamos.

Aunque todavía no hay señalamientos formales, en los pasillos políticos del sur del estado se mencionan nombres que, de confirmarse las irregularidades, podrían enfrentar procesos administrativos e incluso penales.

Por lo pronto, las miradas se centran en dos municipios clave: Ixhuatlán del Sureste y Las Choapas. En ambos casos, los alcaldes salientes —Fabián Cruz Hernández y Mariela Hernández García, respectivamente— concluirán su gestión bajo el escrutinio de sus sucesores, quienes han advertido que no permitirán irregularidades en la entrega-recepción.

A partir del primer minuto de 2026, la llamada “sombra naranja” cubrirá ambos municipios.

Los nuevos gobiernos emanados de Movimiento Ciudadano se preparan para revisar, peso por peso, las finanzas municipales y los procesos administrativos, en busca de cualquier indicio de daño patrimonial.

IXHUATLÁN Y LAS CHOAPAS EN LA MIRA

Los futuros alcaldes han sido claros: no habrá tolerancia con las malas prácticas ni se permitirá que los intereses económicos de los morenistas recaigan en las nuevas gestiones. “No se trata de venganza política, sino de hacer valer la rendición de cuentas”, han señalado fuentes cercanas a los equipos de transición.

En el caso de Ixhuatlán del Sureste, la administración de Fabián Cruz Hernández ha estado marcada por cuestionamientos en torno al uso de los recursos municipales. Versiones locales apuntan a la existencia de irregularidades en contrataciones, asignaciones directas y obras sin concluir.

El alcalde electo, Raúl González, homónimo del marchista y medallista olímpico, ha expresado su compromiso de revisar a fondo el estado financiero que reciba. Su objetivo —según ha dicho— es “hacer marchar a la administración en línea recta”, y verificar que las cifras cuadren con los informes oficiales. De no ser así, no habrá “madrina mágica” que salve a los responsables.

En Las Choapas, la doctora Mariela Hernández García también enfrentará una revisión exhaustiva. Su gestión ha sido objeto de críticas por parte de sectores ciudadanos y políticos que denuncian opacidad en la ejecución de obras y el manejo del presupuesto municipal.

AUDITORÍAS RETROACTIVAS

El alcalde electo, Jesús Uribe Esquivel, quien en su momento denunció presiones y agravios durante el proceso electoral, ha dejado entrever que no limitará la revisión únicamente a la administración saliente, sino que podría extenderla a ejercicios anteriores.

Esta decisión podría alcanzar incluso a figuras con amplio peso político en la región, como Renato Tronco, quien ya ha enfrentado controversias por presuntos desvíos de recursos en el pasado.

La posibilidad de que se realicen auditorías retroactivas abre un nuevo capítulo en la política municipal del sur de Veracruz.

Si se concretan los anuncios, podría marcarse un precedente en la fiscalización local, donde históricamente las transiciones de poder se han limitado a la firma de actas de entrega sin mayores consecuencias.

En este contexto, la llegada de Movimiento Ciudadano a varios municipios sureños representa no solo un cambio de color político, sino la oportunidad de reconstruir la confianza ciudadana en las instituciones locales.

El 2026 será, para muchos municipios del sur veracruzano, un año de ajustes y definiciones. Las auditorías anunciadas no solo pondrán a prueba la transparencia de los gobiernos salientes, sino también la voluntad de los nuevos alcaldes para ejercer el poder sin revanchismo, pero con firmeza.

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